un espacio de luz para la unidad

sábado, 25 de enero de 2014

Totem


Edgar Sánchez Quintana
24 de Enero de 2014
Zamora Michoacán
México.



El totem es para los ancestros canadiences, los Ojibwa, un emblema de lo que ellos son o representan, es un árbol seco tallado con distintas caras y personajes y generalmente en la parte más alta se encuentra una especie como de buho con las alas abiertas.

Uno de los guías me dió una  enseñanza precisa del totem y su representación.

El totem es el árbol de vida de cada quién, significa la larga lista de encarnaciones que se han tenido y como una sobre otra se ha yuxtapuesto en una linealidad de tiempo, algunas caras del totem son sonrientes, otras son de ira otras son caras con muchos colores o como animales; no tiene importancia si una viene antes  y otra después, lo importante son las alas y la travesía, cada cara es un aspecto de uno mismo, es la ancestralidad de nuestro propio ser; aunque como totem también puede apreciarse el totem de una tribu o de una comunidad y los personajes allí son los viejos guías de esa tribu que han dejado historia, pero el aspecto a considerar es que uno como totem es un libro abierto a la lectura, anclado a tierra y simiente de la comunidad a la que pertenece, se  convierte en iman en cuerpo de atracción.

El totem observa desde lo alto, el horizonte inamovible, no lo persigue porque sabe que eso es ilusión, se aquieta y permanece.

Hay otra idea que puede caber muy bien en esta reflexión sobre los puntos atracción visión, el totem si cerrara sus ojos vería un laberinto de visiones y acciones inacabables e inabarcables, el tercer ojo en cierto modo trampea con la ilusión, nos somete a su embriaguez, de algún modo el tercer ojo es un cuchillo de doble filo que si no controlamos las riendas, nos seduce y controla.

El totem como un gran buda simplemente es y permanece en el ser, mientras más alto el totem más alejado del suelo y más cerca de las nubes y más alcance en el horizonte; si hay algo en el totem es su propia quietud, su silencio y la innumerable interpretación de sus simbolos en los multiples seres y conciencias que le observan.

El totem no es una pieza de museo que aunque ha pasado por sí las historias y el tiempo aún así permanece dentro de la intemporalidad del ser dibujando en figuras los aspectos del ser y como transcurre la vida; en ciertas enseñanzas los guías mostraban un tapíz inconcluso como un rompecabezas de figuras y colores, como algunos tapices de las culturas incaicas, donde esbozan muñecos y caras y colores y cintillas en infinidad de formas representando ese totem en forma de lienzo, todos distintos y coloridos.

Para esto es lo mismo, es la representación del sendero de vida del alma y su transición dentro de la dualidad. el totem equipara a un estandarte que se exhibe como una constitución de un país.

Totem es una totalidad abarcante, el totem se aquilata y acrecienta desde su simiente, el totem al final de cuentas se baña con los colores de la creación y permanece ajeno a la historia, como las figuras gigantes de la isla de pascua.



No hay comentarios:

Publicar un comentario