un espacio de luz para la unidad

sábado, 25 de enero de 2014

El Maestro

Edgar Sánchez Quintana
25 de enero de 2014
Zamora Michoacán
México.

En esta oportunidad comparto con ustedes la siguiente información.

¿En que momento de la vida dejamos de ser alumnos y nos transformamos en maestros?

Hay quienes no harán esa transición, pero en realidad no importa, ya tendrán su oportunidad.

Ya en otra vez me había referido a este punto cuando comentaba sobre la voluntad e intencionalidad.

Uno puede ser un docente que conoce y repite cierta información o conocimiento del hombre, un instructor es aquel que instruye sobre alguna técnica, método o enseñanza muy particular; un profesor es aquel que tiene en su haber una serie de conocimientos o ciencias que atañen a una o varias disciplinas o surcos del conocimiento humano, y un maestro es aquel que tiene maestría en algo, se supone que para llegar a ser maestro ha debido el individuo haber pasado por ser instructor, profesor y docente y al final de cuentas maestro y a lo que voy es a la definición de maestro, desde el punto de vista holístico.

Los maestros que tengo por antonomasia son los maestros guía que han sido Jeshua, Gautama, La maestra Kuan Yin, Madre María, entre otros tantos que han estado acompañando en su enseñanza, el destino de ellos es ser siempre los maestros guía; cuando asume cada quien el compromiso de ser el maestro de su propio sendero, uno suelta las muletas y principia el sendero del maestro; en ese punto ya tienes las herramientas que necesitas para ser el maestro, en cuanto comiences tu travesía de captación de experiencias, te vas haciendo más conocedor y aparecerá gradualmente la sabiduría propia del maestro de a poco a poco y sin prisas.

El alumno inseguro e insipiente o de falta de confianza en si mismo estará remitiéndose una y otra vez a los maestros guía y utilizando tanto su conocimiento como su energía y el maestro guía jamás se niega pues siempre está aperturado.

Pero cuando ese alumno podrá entender que con su fe podría decir ¡muevete montaña! y la montaña se movería, hasta cuando podrán dejar de ser "Pedros" que dudan de sí mismos y de sus propias facultades y por eso se hunden en el fango de su propia ignorancia.

A mi entender cuando aparece la maestría desaparece la ansiedad, cuando el individuo se comporta ecuanime y sereno está la maestría allí, cuando el individuo conoce su verdad sabe que el discernimiento le acompaña, como un buen sazonador de carnes y no está habido de noticias nuevas, pues las noticias nuevas son como las galletas baratas que se consumen rápido y no dejan gran cosa de esencia en el ser.

Para el maestro no hay nada que sanar porque todo está donde debe de estar; para Gautama todo estaba en perfecto equilibrio, para Jeshua era parte de la ejemplificación de como operaba la fuente y para que sirviera de enseñanza en las parábolas.

A mi entender el maestro en el asunto de la sanación debería mostrar una ecuación de como la persona llegó a ese punto de desequilibrio y luego sanar porque si sanas sin explicar estas produciendo una simbiosis codependiente entre el sanador y la persona a sanar que estará cada vez regresando por otra dosis de lo mismo.

El maestro es aquel que enseña como ha llegado a su maestría para que otros le imiten desde su sendero de vida, el maestro no impone ni trata de ser el lider; para el maestro poco importa si los demás le entienden pues  él se encuentra equilibrado dentro de su campo toroidal en el punto central de su propio torbellino y desde allí crea la vida, la modifica.

La integridad del maestro se mira desde lejos y todos la perciben, el maestro no se mueve, las cosas y las personas se mueven alrededor de él, el maestro no atrapa la atención eso es aún parte del ego sino que convence con su paz y seduce con la gracia  de la palabra.

Al maestro no le importa tener un sólo alumno o ningúno; eso no le quita titulo.

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